Sencillo y llano todo se muestra, no hay puerta hacia el dolor. Pasa de soslayo como una sombra incandescente, reflejo simple de la verdad. El sufrimiento buscado no es otra que penitencia impuesta, que masoquismo innato, pretendiendo borrar esas huellas con estruendosos arañazos. Delito es mirarte, durante minutos seguidos y perder noción del paso de estos, albergar falsas ideas en mi cabeza, jodidas imágenes que ya no existen, jamás volverán a ser realidad.
RENUNCIA, RENUNCIA, RENUNCIA, ES RENUNCIA. Todo tiene escrito la palabra FRACASO, DECEPCIÓN, GOLPES, que son jarros de agua fría. DOLOR, DAÑO, solo ha sido causar más y más.
El odio agota tanto, me cansa, me frustra, no puedo más. NO QUIERO. Detesto odiar, al igual que la espera. Porque claro... ¿Cuándo? ¿Llegarás? ¿Me encontrarás algún día? ¿Te quedarás para siempre conmigo y así podrás impedir que vuelva a sangrar esta herida?
Dímelo... dime...
...porque yo solo sé que te espero impaciente, mi querida Indiferencia.