Inmersa en una noche estrellada bajo la mágica lucidez de una maravillosa ciudad y su encanto. Se abre ante mi un océano de júbilo, un momento perpetuado en mi mente, aún escucho los ruídos de la urbe que envolvían este marco, su aroma, el encanto propio del instante, la atmósfera que todo recogía.
Cada segundo, preciso y único segundo, retengo en mi cabeza todos ellos, son preciados por el cómo, el cuándo y el dónde. Son parte esencial de un hecho que jamás borrado será, y para mí ahí queda, sin derecho u opción a olvido. Pasaban las horas, no hay ojos que juzguen, lenguas que ataquen...únicamente soledad, bendita soledad que me permite sin más.
¡No! No puede ser. Son ya las 23:30, ¡demasiado tarde para estar en un sitio como este! Hay que volver ya.
Cogemos, como siempre, el metro hasta 'Canada Water' y allí el tren para llegar a 'New Cross Gate'. ¡¡Puñetero metro y DLR!! No consigues echar menos de una hora en ellos para poder ir de un lado a otro de la metrópolis.
Desearía quedarme atrapada en este instante, donde las luces corren deprisa, la gente no pierde tiempo en sencillos saludos o amistosas charlas. Todo, absolutamente todo, es mecánico, automático. Siempre hay un sitio donde mirar, un paraje para ver, un rincón que observar y con el que sorprenderte.
Continúa haciéndose muy tarde, dentro de este mismo vagón viaja mi ilusión a la par que mí. Las circunstancias nos fueron propicias, el destino se configuró para que así sucediera este encuentro. Me evado a ratos, más bien casi todo el tiempo, no evito pensar cuando nada de esto quede ante mis ojos, cuando mi otra realidad vuelva.
Quiero parar el reloj aquí, por una vez, solo por esta vez, que siento que nada me falta, no deseo otra verdad más allá de esta. Voy a echar de menos tanto...
¡¡Arggg JODER!! ¡¡Otra vez pasamos por uno de esos túneles!! ¡¡Me voy a quedar sorda!!
BEEP, BEEEP, ¡¡BEEEEEEEEEEEP!!
Hmmm...¿Qué pasa? Pufff...¡Jodido despertador! En fin, otro día más en mi "hogar, dulce hogar".
Ya no hay más despertares con gritos desde las demás habitaciones, o con pellizcos que me ponen de mal humor después de los cuales viene el abrazo, o sencillos susurros al oído que hacen que pegue un brinco de la cama. O quizá mañanas en las que salta la alarma de incendios y sales en toalla a los pasillos, otras en las que pasas de ir a desayunar porque anoche te quedaste hasta tarde. Noches en las que te paseas por toda la residencia o te las pasas enteras en un solo lugar, otras en las que observo desde la ventana cómo se organiza un grupo de jóvenes en medio de los disturbios de Londres pero donde el miedo no me aflije pues protegida me sentía en cada momento por aquellos brazos. O ese amanecer a las cinco de la mañana que parecían ser las nueve en el que las vías del tren rechinaban ya desde primera hora del día.
Son tantas tonterías, demasiadas. Pero al fin y al cabo son detalles que han hecho de esto algo único, pues no podría haber vivido un mes mejor. Y aunque las cosas al principio no apuntaban bien, no cambiaría absolutamente nada, pues no habría sido lo mismo.
Chorradas, gilipolleces, cosas sin importancia. Sí, lo sé. Pero yo...lo echo de menos.
See u soon, sure!
(K)