Jamás habría caído en algo así y de ahí el hecho de restarle cualquier importancia.
¿Cómo iba a imaginar yo que todo lo que mis manos estaban escribiendo pasaría a formar parte de mi realidad? Parecen cosas propias solamente de films ficticios.
Así sucedió, justamente cinco días después, ni uno más. Vine a toparme con el que sería mi siguiente gran pedrusco en el camino y, por supuesto, yo no me percataría de su relevancia hasta pasado mucho tiempo, para ser más concreta hasta hoy, a esta misma hora que me encuentro escribiendo esto tras revisar mi última entrada de blog después de... mucho.
"Era lo más borde que había conocido, nada respetuoso, jamás me dijo que me quería, sus actos me decían todo lo que yo necesitaba, nunca reconocería que me moría por tener un poco de él, ni tan siquiera mencionaría su nombre" "Era el tío más borde, insolente y malsonante que había visto en mi vida. Era políticamente incorrecto."
Solo de pensarlo se apodera de mí una extraña sensación, se trataba tan solo de un hobbie, una de mis mayores aficiones: escribir. Pero parecían casi proféticas aquellas entradas, donde mi mente se dejaba llevar anhelando tiempos futuros y justo al tenerlos delante de mis narices me hallo incapaz de darles nombre ni sentido. Me gusta, al menos, haber puesto finalmente nombre a ese chico, sí, a ese mismo que no conozco en absoluto y con el cual tan solo me unen unas pocas noches de risas, sexo y complicidad. Breve, pero intenso.
Me encantaron tanto los besos como las caricias, todo eso está bien. Pero nada comparable a su intensa forma de mirarme, de sentir como devoraba cada parte de mí con sus ojos. Era tan 'como yo' y a la vez tan sumamente inverso a mí. Y lo recuerdo, así hayan pasado los meses.
Debo suponer que esto se debe a mi ya clásica reflexión post-curso que se viene dejando caer cada año.
Sinceramente, fue un placer, pero dudo que nos hayamos encontrado en el momento o lugar adecuados de nuestras vidas. Por ello ¿quién sabe? Hasta la próxima parada. O quizá hasta nunca.