A veces, creía tener la respuesta a este suceso, pero otras tan solo me limitaba a ignorar estas razones y trataba de pensar que eran "menudencias del momento", nada más. Conforme pasaban los días, este propósito iba tomando forma, y con él mi empuje por conocer la verdad, mi auténtico yo.
Se podría decir que me encontraba en una época demasiado inestable en diversos ámbitos de mi vida, cuando mi mayor preocupación era tener algo de paz y un poco de felicidad a ser posible. Aunque, para mi desdicha, solo conseguía tropezar una y otra vez con mi propósito, dando palos de ciego contra un muro que nada ni nadie podía romper muy a mi pesar. Y un día, sin saber muy bien el motivo, finalmente desistí en mi absurda lucha por intentar atrapar esa suerte que tanto ansiaba, pues era claro que no estaba para mi hecha.
Un vez quedó atrás mi empeño por aquel "imposible", pude dirigir la mirada hacia nuevos horizontes, entre los cuales se encontró uno con el que no contaba, para mi sorpresa. Fue ahí dónde se sucedió una verdadera revuelta interna, en la que estaban enfrentados "lo que soy" y "lo que no quería ser". Lo pensaba entonces, incluso hoy continúo preguntándome por lo mismo.
¿La diferencia? Ahora, al menos, he admitido que "es lo que es" y esto me ha conducido a descubrir de motu proprio lo que siento realmente cuando salen a relucir algunos aspectos de mi persona. Cierto es que aún no he concluido mi búsqueda en esta certeza, pero me encuentro en el camino para conseguirlo, pues para mi es mucho más que una respuesta, significa completarme como persona y conocer todo aquello que ansío y anhelo.
Así pues, nada más que comentar por el momento. ¿Quién sabe qué de lejos está mi solución? Mañana quizá podría conocerla, a la vuelta de casa mismamente.