Cada persona se fija en aquello que considera bello, admirable o entretenido sin más. Si todos apreciáramos las mismas cosas seríamos algo parecido a máquinas fabricadas en serie cuyas expectativas se conformarían de manera muy similar. Un tanto aburrido ¿no?
Aún así, mentiríamos si afirmásemos que nunca hemos hecho algún tipo de crítica hacia los gustos de otra persona creyendo los propios como ejemplo a seguir o, al menos, mejores que los suyos, donde por supuesto he de incluirme yo.
Menospreciar. Otro acto más que cualquiera hemos llevado a cabo en alguna ocasión. Tratar de hacer de lo blanco negro, quitar méritos, llegar al autoengaño quizá por evitar esa ansiedad que en un primer momento nos asalta y sobrepasa cuando la competencia nos rodea y nos creemos perdedores por goleada. Por todo ello recurrimos a ese menosprecio que no es otro que rabia y tristeza contenida y encubierta.
Un tema de conversación muy común es este, qué buscamos (sin especificar) en la persona que nos complemente, y aquí es donde encontramos los diferentes tipos de personalidad: por un lado, están los que te hacen una exhaustiva descripción física de su "Adonis" personificado, a tamaño real, hecho y confeccionado para sí; por otro lado, se encuentran los que automáticamente comienzan a enumerar las diversas cualidades que debe tener la forma de ser de su persona especial; y otro grupo sería aquel conformado por individuos que no piden grandes requisitos ni en un ámbito ni en otro, tiran bastante del conformismo y se limitan a "sobrevivir".
Todo esto puede parecer una crítica por mi parte, lo cual no digo que no lo sea, pero cierto es que son bastantes años durante los cuales un variopinto abanico de gente ha pasado por mi vida y he tenido la oportunidad de observar esta faceta de entre otras muchas, pues como bien sabemos se trata de una cuestión tan común que hasta se ha convertido en una pregunta más dentro de la presentación personal.
Lo que no apreciamos u observamos en esto es algo de vital importancia, cuando una persona nos dice qué busca en otra a la vez nos está revelando lo que puede ofrecernos, qué podemos esperar de él/ella y quizá darnos una pista de cuán interesante o no personalidad alberga en su ser.
Posiblemente estas cosas solo estén hechas para innatos observadores, pero de vez en cuando puede ser una curiosidad ponerlo en práctica o sencillamente pararse a pensar en ello.