9 sept 2012

Menciones: "¿Capaz o incapaz?"

Y entonces vino lo peor: se acabó el juego, los juegos, la sal de mi existencia. He equivocado mi vida como los protagonistas de las tragedias de Racine. ¿Dónde estoy? ¿Qué he hecho? ¿Qué debo hacer ahora? ¿Qué arrebato me arrastra? ¿Qué dolor me atenaza?... No puedo saber si amo o si odio. Me ha matado, asesinado, degollado, follado, y muchas otras rimas bobas. Hasta que acabé por considerarlo parte del pasado; y por conformarme con la insípida felicidad de mi existencia: el amor, la familia, el trabajo, la antena parabólica... ¡Puro Racine, ya os lo he dicho!

Y de pronto... él apareció en mi vida otra vez, el juego comenzaba de nuevo.

Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, qué gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio... Mejor que la cara B de Abbey Road, los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson, mejor que Woodstock y sus fiestas mas orgásmicas...mejor que los excesos del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Morrison y Castaneda... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.

Un juego de idiotas tal vez, pero era nuestro juego.

Dime que me quieres, dímelo porque yo jamás me atreveré a decírtelo primero, me daría miedo que pensaras que es un juego

"Quiéreme si te atreves ¿Capaz o incapaz?"